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Jordi Balcells, Director de
l'Euncet
Diari Terrassa, sábado, 18 de diciembre de 2004
LOS BAJOS RESULTADOS EN MATEMÁTICAS:
UNA REFLEXIÓN Y ALGUNAS SUGERENCIAS
El pasado día 8 de diciembre, la prensa nos informó
de las conclusiones del estudio del programa internacional
de evaluación de estudiantes del 2003, dado a conocer
por la Organización para la Cooperación y Desarrollo
Económicos.
Fueron auditados 41 países.
Los resultados, referidos a España y concretamente
a Catalunya, obligan a una reflexión seria, porque
hemos entrado en la sociedad de la información y estamos
evolucionando hacia la sociedad del conocimiento. Si el conocimiento
tiene que ser uno de los ejes estratégicos más
importantes del desarrollo económico del mundo, tener
una deficiente dotación de comprensión lingüística
y matemática, que son las dos puntuaciones más
bajas en nuestro país, puede tener, para nosotros,
efectos negativos, ya que pueden mediatizar el rendimiento
del talento de quienes en los próximos años
han de tomar las decisiones económicas y políticas
del estado. Nuestra mente actúa con mayor o menor eficacia
en función de los recursos que le es posible utilizar.
Es, pues, importante, aprovisionarla bien.
La asociación de catedráticos de enseñanza
secundaria de Catalunya responsabiliza a la LOGSE de los malos
resultados evidenciados en la mencionada evolución.
No cuestionamos esta opinión. Ellos tienen una información
seguramente más contrastada, estamos además
de acuerdo con su valoración, pero creemos que todos
los que estamos comprometidos en el desarrollo de las personas
coincidiremos en que debemos ampliar el ámbito de los
responsables causantes del problema y que va más allá
de la LOGSE.
Nosotros, como seguramente muchos otros, desde la Euncet,
hace ya tres años que estamos tomando medidas correctoras
de los bajos rendimientos denunciados. Podemos, gracias a
ello, constatar la relación de dependencia que hay
entre rendimiento intelectual y comprensión lingüística.
Hemos efectuado varias pruebas de verificación y de
relación causa-efecto. Hemos llegado a la conclusión
de que cuando el análisis del rendimiento en comprensión
de estructuras lógicas se efectúa sin utilizar
el lenguaje como factor de interpretación, el rendimiento
promedio es veinte puntos por encima de los rendimientos obtenidos
cuando analizamos este mismo tipo de capacidad utilizando
el lenguaje. Esto pone de manifiesto que cuando los datos
que debe computar nuestro cerebro no le llegan con una información
comprensible porque falla la interpretación de algunas
palabras o el significado de una frase adecuada al contexto
al que corresponde, la capacidad de razonamiento no puede
actuar y, si lo hace, lo hace erróneamente. Hay, por
tanto, una subordinación del rendimiento intelectual
al nivel de dominio del lenguaje. Esto justificaría
la relación entre el bajo nivel de comprensión
lectora y los insuficientes resultados en matemáticas.
Creemos que activar las bases de la comunicación lingüística
y estimular la motivación del niño tempranamente
antes de entrar en la etapa de su escolarización, propiciando
que haga preguntas, que experimente, que compruebe, que desarrolle
su curiosidad, que quiera saber el porqué de lo que
ocurre y de lo que ocurre a su alrededor, facilitaría
un mejor rendimiento en las materias deficitarias.
Este contexto de riqueza interactiva entre padres e hijos
debe seguir manteniéndose en paralelo con las distintas
etapas escolares. Escuela y padres forman parte de un mismo
equipo y es necesario que entre ellos haya una estrecha colaboración.
En este sentido, sería aconsejable una buena potenciación
de las AMPAs. Los profesores, que son los expertos en la gestión
del conocimiento, deberían crear unas complicidades
de complementación que serían de una alta rentabilidad
para los alumnos.
Hay niños y jóvenes que forman parte de la estadística
del fracaso escolar que podrían perfectamente salir
de estos porcentajes y formar parte de los alumnos con resultados
incluso destacados, si el lenguaje fuera más rico y
su motivación por querer saber, más consistente.
En este sentido, todos sabemos que esta curiosidad se fundamenta
en el convencimiento de “ser capaz”. Este es otro
punto crítico para estimular la curiosidad mental.
Sentirse capaz es el resultado de la consecución suficiente
de logros posibles, no de fracasos evitables. En la Euncet,
desde que constatamos que el problema se hacía cada
vez más consistente, iniciamos un plan que, entre otros
objetivos, se definían una serie de acciones dedicadas
a elevar el nivel de dominio del lenguaje, no solamente técnico
sino también coloquial, y ayudar a los alumnos a afianzar
las funciones de análisis y de relaciones lógicas
en sus procesos de aprendizaje. Ha supuesto un cambio metodológico
y una reorientación de prioridades en los objetivos
de las distintas asignaturas. No puedo detallar aquí
la experiencia concreta que estamos realizando. Sí
puedo afirmar que vamos logrando resultados progresivos que
nos estimulan no solamente a seguir en esta orientación
sino que recientemente hemos incorporado a un experto dedicado
en exclusiva a estos y otros objetivos de mejora del rendimiento
de los alumnos.
Nuestra conclusión es que potenciar el enriquecimiento
de la comprensión lingüística, saber ordenar
correctamente los contenidos de la información y ayudar
a afianzar la capacidad de pensar con rigor y con coherencia
en el análisis y solución de los problemas,
es más importante que completar algunos componentes
de los temarios que no son básicos, que además
en pocos años su contenido habrá quedado obsoleto
y substituido por conocimientos de mayor actualidad. Los nuevos
tiempos exigen a los profesores un cambio en nuestra función
educativa: debemos evolucionar desde la impartición
de conocimientos como prioridad hasta la gestión de
competencias facilitadoras de los procesos de autoaprendizaje.
Una de ellas, además de las que se deducen de lo expuesto,
es propiciar una adecuada intersección entre lo cognitivo
y lo emocional, porque es desde esta perspectiva que podemos
potenciar su autonomía de pensamiento y su capacidad
para autonutrirse sucesivamente de nueva información
y nuevos conocimientos. Y éstas sí que son las
bases esenciales para el éxito futuro de nuestros estudiantes
en una sociedad que les exigirá su permanente puesta
al día.
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