Las empresas familiares son una pieza clave del tejido empresarial, pero muchas no consiguen superar uno de los momentos más críticos de su ciclo vital: el relevo generacional. Con más de 20 años de experiencia acompañando a organizaciones en procesos de crecimiento y transformación, la economista, consultora y profesora de Euncet Business School Noèlia Hurtado ha publicado su primer libro, El Relevo. Visión sistémica para el crecimiento de la empresa familiar.
En esta entrevista nos explica qué la llevó a escribirlo, cuáles son los principales retos que afrontan las empresas familiares y qué claves pueden ayudar a convertir el relevo generacional en una oportunidad de crecimiento.
¿Qué te motivó a escribir “El Relevo”?
Después de más de 20 años acompañando a organizaciones, me di cuenta de que muchas empresas familiares con un potencial enorme morían por el camino no por falta de mercado, sino por falta de orden emocional y sistémico. Quería poner palabras a aquello que no se ve en los balances: las lealtades invisibles, los roles mezclados y la dificultad de dejar ir el pasado para permitir el futuro.
El libro nace de la necesidad de ofrecer una guía práctica y humana para transformar el relevo de una crisis en una oportunidad de crecimiento.
Las empresas familiares tienen retos únicos. ¿Cuáles son los principales obstáculos que se encuentran cuando llega el relevo generacional?
El principal obstáculo es la confusión de sistemas: tratar la empresa como si fuera el comedor de casa. Esto deriva en dos grandes bloqueos: la dificultad del fundador o fundadora para ceder su lugar y la legitimidad del sucesor o sucesora para ejercerlo.
A menudo el relevo se gestiona únicamente desde la perspectiva jurídica o fiscal, olvidando que es un movimiento sistémico en el que se necesita “permiso” para innovar y respeto por lo que se ha construido previamente.
¿Cómo se pueden combinar la estrategia empresarial con la dimensión humana para garantizar la continuidad y el éxito de la empresa familiar?
La estrategia nos dice hacia dónde vamos, pero la dimensión humana determina si llegaremos. La clave es la profesionalización del vínculo.
Esto significa crear espacios de gobernanza claros, como el Consejo de Familia, donde se puedan abordar las emociones y los valores, para después ejecutar una estrategia empresarial limpia de ruido familiar. Tenemos que pasar de ser “gestores de datos” a ser “arquitectos de relaciones”.
En el libro explicas el caso de CHOCOLATIER y el relevo de Sira. ¿Por qué decidiste incluir este relato y qué aporta al lector?
Decidí incluir este relato porque la teoría necesita un espejo donde reflejarse. El caso de Sira ejemplifica perfectamente la presión emocional que siente la segunda o tercera generación: el peso del legado y el miedo a no estar a la altura.
Aporta al lector una visión real de cómo el orden sistémico permite que el sucesor encuentre su lugar sin tener que renunciar a su identidad ni al respeto por sus predecesores.
¿Qué principios sistémicos o “reglas básicas” consideras esenciales para gestionar con éxito el relevo generacional?
Hay tres fundamentales:
- El orden: respetar quién llegó primero y qué lugar ocupa cada persona.
- La pertenencia: ser familia no da derecho automático a un puesto directivo; la profesionalización es un acto de respeto hacia el sistema.
- El equilibrio entre dar y recibir: el relevo es un intercambio de legado por compromiso. Si este equilibrio se rompe, el sistema se resiente.
Muchas empresas familiares no llegan a la tercera generación. ¿Qué consejo práctico darías a los empresarios para superar este reto?
Que hagan una “poda consciente”. No todos los miembros de la familia tienen que estar dentro de la operativa de la empresa.
Mi consejo es trabajar el propósito compartido desde edades tempranas: ¿qué nos une más allá del apellido? Si la tercera generación solo ve la empresa como una fuente de dividendos y no como un proyecto con alma, el negocio tiene los días contados.
Para terminar, ¿qué reflexión quieres dejar a los lectores sobre el valor del relevo generacional y la creación de un legado vivo?
Quiero que los lectores entiendan que un relevo exitoso es el mayor regalo que una persona fundadora puede hacer a su empresa y a su familia.
Crear un legado vivo no es mantener las cosas tal como están, sino dar alas a la siguiente generación para que lleve el negocio donde el fundador ni siquiera imaginó. La empresa familiar es un organismo que debe respirar y evolucionar; el relevo es, simplemente, su manera de seguir latiendo.