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El secreto de los líderes que inspiran equipos

Liderazgo y Habilidades Directivas

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El secreto de los líderes que inspiran equipos

En un entorno empresarial donde la rotación de personal y la falta de compromiso son dos de los mayores desafíos, la motivación de equipos se ha convertido en el santo grial que todos los directivos persiguen. Sin embargo, muchos todavía creen que la motivación es el resultado de incentivos económicos o beneficios superficiales. La realidad es mucho más profunda. Los líderes que realmente inspiran no gestionan personas, sino que cultivan un ecosistema donde la motivación florece de manera natural. Este enfoque, basado en la inteligencia emocional y el coaching, es lo que diferencia a un jefe de un verdadero líder.

De hecho, los datos de Gallup muestran que el engagement global cayó en 2024 (del 23% al 21%), lo que impacta directamente en rendimiento y retención (Gallup, 2024). En este contexto, los líderes que inspiran no se limitan a “gestionar personas”: crean condiciones —emocionales y organizativas— para que la motivación intrínseca aparezca y se sostenga.

¿Por qué los métodos tradicionales de motivación ya no funcionan?

Durante décadas, el liderazgo se ha basado en un modelo transaccional: “si cumples tus objetivos, recibirás una recompensa”. Este enfoque, aunque efectivo a corto plazo, ignora la complejidad de la psicología humana. Por ello, los empleados de hoy, especialmente las nuevas generaciones, no solo buscan un salario; anhelan un propósito, un sentido de pertenencia y un entorno donde puedan crecer. La motivación extrínseca (basada en recompensas externas) tiene un techo, mientras que la intrínseca (impulsada por valores personales) es ilimitada.

La Teoría de la Autodeterminación explica por qué: la motivación intrínseca crece cuando se satisfacen tres necesidades básicas -autonomía, competencia y relación- (Ryan & Deci, 2000). Cuando el trabajo ofrece margen de decisión (autonomía), retos ajustados y aprendizaje (competencia) y un clima de confianza (relación), la energía no depende de premios externos.

Además, en un mercado laboral tan competitivo, los profesionales con talento tienen más opciones que nunca. No se conforman con un trabajo que simplemente paga las facturas. Buscan un lugar donde se sientan valorados, escuchados y desafiados. Por consiguiente, un líder que no comprende estas necesidades emocionales está condenado a liderar un equipo desmotivado y, en última instancia, a perder a sus mejores talentos. La verdadera motivación de equipos no se impone, se inspira.

El líder como termostato, no como termómetro

Un error común es que los líderes actúen como termómetros: simplemente miden la temperatura del equipo (el nivel de motivación) y reaccionan tarde ante ella.

Sin embargo, los líderes transformadores actúan como termostatos: establecen la temperatura deseada y crean las condiciones para que todo el equipo alcance ese estado. Esto implica ser proactivo, no reactivo. Por ejemplo: en lugar de esperar a que surja un conflicto para intervenir, un líder-termostato fomenta una comunicación abierta y honesta que previene los malentendidos desde el principio; o bien, prevenir conflictos con acuerdos de comunicación y expectativas claras, hacer seguimiento regular en conversaciones uno a uno y sostener un tono emocional estable en momentos de presión. Cuando el líder regula su estrés y mantiene claridad, el equipo reduce la incertidumbre y aumenta su foco.

Este cambio de mentalidad es fundamental. Del mismo modo, un líder que domina la inteligencia emocional no se deja arrastrar por el estrés o la negatividad del entorno, sino que utiliza su propia calma y optimismo para influir positivamente en los demás.

Inteligencia emocional: el superpoder de los líderes que inspiran

La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer, comprender y gestionar nuestras propias emociones, así como las de los demás. Un líder con alta inteligencia emocional no es alguien que reprime sus sentimientos, sino alguien que los utiliza como una fuente de información para tomar mejores decisiones. Por esta razón, la motivación de los equipos está directamente ligada a la inteligencia emocional del líder.

Los 4 pilares de la inteligencia emocional en el liderazgo

Para aplicar la inteligencia emocional de manera efectiva, los líderes deben dominar cuatro áreas clave. Daniel Goleman acuñó este término para definir cuál es la base de las soft skills o competencias blandas.  En primer lugar, el autoconocimiento, que es la capacidad de entender las propias fortalezas, debilidades y desencadenantes emocionales. En segundo lugar, la autorregulación, que permite controlar los impulsos y mantener la calma bajo presión. En tercer lugar, la empatía, que es la habilidad de ponerse en el lugar de los demás y comprender sus perspectivas. Finalmente, la gestión de relaciones, que implica utilizar las emociones para construir vínculos sólidos y persuadir e influir positivamente en los demás.

Siguiendo estas cuatro fases, podemos definir de manera sencilla cómo funciona la Inteligencia Emocional: cuánto más te conoces a ti mismo, más capaz eres de conocer a los demás y gestionar el entorno. Es decir, lo que es dentro, es fuera.

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*Tabla-resumen elaborada a partir de las soft skills de Daniel Goleman.

El coaching como herramienta para desbloquear el potencial

Mientras que la inteligencia emocional es el “qué”, el coaching es el “cómo”. Un líder-coach no da órdenes, sino que hace preguntas poderosas que ayudan a los miembros del equipo a encontrar sus propias respuestas. Este enfoque fomenta la autonomía, la responsabilidad y el pensamiento crítico, tres ingredientes clave para la motivación de equipos a largo plazo.

Del modelo GROW a la cultura de crecimiento

El modelo GROW (Goals, Reality, Options, Will) es una de las herramientas de coaching más efectivas. Ayuda a estructurar conversaciones para que los empleados puedan definir sus metas (Goals), analizar su situación actual (Reality), explorar sus opciones (Options) y comprometerse con un plan de acción (Will). Un líder que aplica este modelo no solo resuelve problemas, sino que desarrolla a su gente. Por ello, la formación en coaching, como la que se ofrece en el Curso de Coaching e Inteligencia Emocional de Euncet, es fundamental para cualquier directivo que quiera llevar a su equipo al siguiente nivel.

Modelos clásicos como el de Hackman y Oldham muestran que ciertas características del puesto (variedad, significado, identidad de la tarea, autonomía y feedback) influyen en motivación y calidad del resultado (Hackman & Oldham, 1976). Por eso, el coaching funciona mejor cuando va acompañado de ajustes reales en objetivos, roles y procesos.

La implementación de una cultura de coaching transforma la dinámica del equipo. Las conversaciones sobre el desempeño dejan de ser un juicio para convertirse en una oportunidad de desarrollo. Los errores se abordan con curiosidad, no con culpa. En definitiva, se crea un entorno de seguridad psicológica donde todos se sienten cómodos para experimentar, innovar y, en última instancia, crecer.

El rol de la vulnerabilidad en el liderazgo inspirador

Un concepto que a menudo se malinterpreta en el mundo empresarial es el de la vulnerabilidad. Tradicionalmente, se ha asociado con la debilidad. Sin embargo, en el contexto del liderazgo moderno, la vulnerabilidad es una fortaleza. Un líder que se muestra vulnerable, que admite no tener todas las respuestas y que reconoce sus propios errores, genera una conexión humana mucho más profunda con su equipo. Esta autenticidad es una de las fuentes más potentes de motivación de equipos.

Cuando un líder es vulnerable, da permiso a los demás para serlo también. Esto crea un entorno de alta seguridad psicológica, donde los miembros del equipo no tienen miedo de proponer ideas audaces, de admitir que necesitan ayuda o de señalar posibles problemas. Por el contrario, un líder que proyecta una imagen de infalibilidad genera miedo y fomenta una cultura donde los errores se ocultan. La vulnerabilidad no es debilidad; es la valentía de ser humano frente a tu equipo.

Cómo practicar la vulnerabilidad de forma efectiva

Ser un líder vulnerable no significa compartir en exceso ni perder la autoridad. Se trata de ser selectivamente auténtico. Por ejemplo, puedes compartir una experiencia pasada en la que te enfrentaste a un desafío similar al que atraviesa el equipo, explicando lo que aprendiste. También puedes admitir abiertamente cuando no sabes algo y pedir la opinión de los expertos de tu equipo. Estas acciones no solo no disminuyen tu estatus, sino que lo refuerzan, ya que demuestran confianza en ti mismo y en tu gente.

Expresarse con honestidad tiene un efecto potente: aumenta la seguridad psicológica y la percepción compartida de que el equipo puede asumir riesgos interpersonales (hacer preguntas, admitir errores, pedir apoyo) sin miedo a castigo o humillación (Edmondson, 1999). Con seguridad psicológica, se reduce el ocultamiento de problemas y aumenta el aprendizaje y la innovación.

La formación en inteligencia emocional, como la que ofrece el Curso de Coaching e Inteligencia Emocional de Euncet Business School, proporciona las herramientas para gestionar esta vulnerabilidad de forma estratégica, convirtiéndola en un pilar del liderazgo.

Preguntas sobre la motivación de equipos

¿Cómo puedo empezar a aplicar la inteligencia emocional si no tengo experiencia?

El primer paso es la autoobservación. Dedica tiempo a reflexionar sobre tus reacciones emocionales durante el día. ¿Qué situaciones te generan estrés o frustración? ¿Cómo respondes ante ellas? También puedes pedir feedback a personas de confianza. Herramientas como el diario emocional o la meditación mindfulness son muy útiles para desarrollar el autoconocimiento. Un curso especializado, como el de Euncet, te proporcionará un marco estructurado y herramientas prácticas para acelerar este proceso.

¿El coaching funciona con todos los tipos de empleados?

Sí, pero el enfoque debe adaptarse. Algunos empleados pueden necesitar un coaching más directivo al principio, mientras que otros responderán mejor a un enfoque más exploratorio. La clave es la flexibilidad. Un buen líder-coach sabe adaptar su estilo a las necesidades individuales de cada miembro del equipo. No se trata de aplicar una fórmula única, sino de utilizar los principios del coaching para potenciar las fortalezas de cada persona.

¿Qué diferencia hay entre un jefe, un líder y un coach?

Un jefe da órdenes y se centra en el control. Un líder inspira y se centra en la visión. Un coach pregunta y se centra en el desarrollo. El líder del siglo XXI debe ser una combinación de los tres, pero con un fuerte énfasis en el coaching. Su principal objetivo no es solo alcanzar los resultados, sino también hacer crecer a las personas que lo rodean. La verdadera motivación de equipos surge cuando los empleados sienten que su líder invierte en su futuro.

¿Cómo manejar a un miembro del equipo que parece desmotivado crónicamente?

Antes de asumir que el problema es la actitud del empleado, es fundamental realizar una conversación de coaching profunda para entender la raíz de su desmotivación. Muchas veces, lo que parece apatía es en realidad frustración no expresada, falta de claridad en las expectativas o desalineación entre sus fortalezas y sus responsabilidades actuales. Utiliza preguntas abiertas como «¿Qué aspectos de tu trabajo te energizan más?» o «¿Qué obstáculos sientes que te impiden dar lo mejor de ti?». Además, evalúa si existen factores externos (personales o del entorno laboral) que puedan estar afectando su rendimiento.

Existen diversidad de herramientas para evaluar el nivel de competencias y el nivel de motivación de los empleados (evaluación 360º; entrevistas estructuradas, rúbricas de observación, etc). La motivación de equipos requiere un diagnóstico individualizado, no soluciones genéricas.

¿Qué hacer cuando el equipo está motivado pero los resultados no mejoran?

Esta situación puede indicar que hay un problema de claridad estratégica o de capacitación técnica, no de motivación. Un equipo puede estar altamente comprometido pero carecer de las herramientas, los recursos o la dirección clara para traducir esa energía en resultados tangibles. Por ello, revisa si los objetivos están definidos siguiendo el método SMART (específicos, son medibles, realistas y alcanzables) y si el equipo tiene las competencias necesarias para lograrlos.

También es posible que existan barreras sistémicas (procesos ineficientes, falta de autonomía, burocracia excesiva) que estén saboteando el desempeño. Un líder eficaz no solo motiva, sino que también elimina los obstáculos que impiden el éxito de su gente. En estos casos, combinar la inteligencia emocional con habilidades de gestión estratégica es clave para desbloquear el potencial del equipo.

¿Es posible mantener la motivación en equipos remotos o híbridos?

Absolutamente, pero requiere un esfuerzo más intencional. En entornos remotos o híbridos, la falta de interacción cara a cara puede hacer que los empleados se sientan desconectados o invisibles. Por consiguiente, los líderes deben ser más proactivos en crear espacios de conexión genuina. Esto incluye reuniones uno a uno regulares (no solo para hablar de trabajo), celebraciones virtuales de logros y el uso de herramientas colaborativas que fomenten la transparencia. Asimismo, es crucial establecer rituales de equipo que refuercen el sentido de pertenencia. La motivación de equipos en contextos remotos depende de la capacidad del líder para crear una cultura de confianza y reconocimiento, incluso a distancia.

Carolina Llacher Alsina

Profesional de la educación superior, doctoranda en Sociología y experta en creatividad aplicada a la innovación y al desarrollo personal y profesional. Ejerce como profesora universitaria en grados de Empresa y Marketing, donde diseña experiencias de aprendizaje centradas en competencias, soft skills, design thinking y desarrollo de la marca personal y profesional del alumnado. Cuenta con una sólida formación académica en el ámbito de la empresa, así como estudios de posgrado en psicopedagogía y ciencias sociales, que integra en su práctica docente y en sus proyectos de acompañamiento. Ha tutorizado numerosos TFG y TFM, así como proyectos de innovación y gestión de marca, incorporando metodologías activas, evaluación por competencias y una perspectiva humanista orientada al crecimiento personal y al impacto positivo en las organizaciones.

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